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31 de mayo de 2011

Ptolomeo VS Copérnico

En la antigüedad, los primeros científicos miraban al cielo y trataban de darle una explicación razonable a lo que observaban. Una de las primeras cosas que vieron fue que todas las estrellas del firmamento se desplazaban por la cúpula celestial al unísono, manteniendo las distancias y proporciones entre ellas, por lo que usando la imaginación y contando historias sobre ellas pudieron trazar líneas imaginarias y dibujar las constelaciones que han llegado hasta nuestros días.

Pero también observaron que había algunas de estas estrellas que no se comportaban como las demás; éstas, a las que llamaron πλανήτης planētēs (los “herrantes”) se movían por el cielo siguiendo unos patrones concretos, adelantando y retrasando su marcha por el cielo y pasando siempre por las mismas zonas, en una franja alrededor de la esfera celeste que cruzaba 13 ó 14 constelaciones: el Zodiaco

Allá por el año 140 d.c. Claudio Ptolomeo se planteaba cómo justificar científicamente el recorrido de los planetas por el cielo. Aplicando las suposiciones de la época para la cosmología, puso a la Tierra en el centro del universo y todo giraba en torno a ella; de esta manera, para poder modelar el movimiento que realizan los planetas alrededor de la tierra tuvo que utilizar el concepto de epiciclos definir un sistema complejísimo que efectivamente era capaz de predecir la posición de los herrantes en el cielo para las diferentes épocas del año.

Este modelo perduró durante más de 1.000 años, hasta que allá por el año 1543 el polaco Nicolás Copérnico publicó una obra que revolucionaría las bases de la ciencia del momento: de las revoluciones de las esferas celestes, donde tomaba el testigo de las hipótesis de Aristarco de Samo y se resistía a que la realidad fuese tan terriblemente complicada: puso al Sol en el centro del modelo y de repente todo se simplificó terriblemente, dejando un modelo justificado matemáticamente, que era mucho más sencillo y que plantaba la semilla de la Revolución Científica.

Este fin de semana tuve de nuevo contacto con las teorías Geocéntrica y Heliocéntrica durante una visita al CosmoCaixa, y de repente me saltó a la cabeza la idea de que es increíble que la Humanidad se haya pasado más de 1.000 años defendiendo un modelo que, a pesar de lo terriblemente complejo que era, se daba por bueno porque realmente permitía demostrar las observaciones. Todo se basaba en la creencia de que la Tierra era el centro del Universo y que todo giraba en torno a ella, cosa bastante normal ya que aparentemente todo gira en torno al observador.

Hizo falta un salto hacia adelante de una mente que quiso cuestionar el Statu-Quo del conocimiento del momento (y que viéndose en el final de sus días no tuvo miedo de publicar el libro frente a la amenaza de la Inquisición) para que la ciencia pudiese sentar las bases de lo que es hoy en día.

De ahí a extrapolar el concepto (llevado posiblemente por la coincidencia en el uso de los epiciclos para explicar la complejidad del modelo PDCA multinivel) al mundo de la Gestión de Servicios no había mucho: desde los inicios de la Informática hemos pasado por diferentes teorías, la Calculocéntrica, la Infocéntrica, la UsuarioCéntrica, la CPD-Céntrica o la Distributo-Centrica… y en el mundo de la Gestión hemos pasado por la ProyectoCéntrica, la PresupuesCéntrica y llevamos 20 años encallados en la ServiCéntríca tratando de avanzar…

Aparecen algunas voces ingeniosas que hablan del fin de la Gestión de Servicios, por la teoría CloudCéntrica o por la teoría ProcesodeNegocioCéntrica, e incluso a veces se ven nuevos aromas que vienen del mundo de la industria con teorías ClienCéntricas y ValorCéntricas…

Pero desde luego, la teoría ServiCéntrica con #ITIL como principal estandarte parece que se demuestra demasiado compleja como para representar una realidad que, si bien más difícil, la mayoría de veces es más simple. No se si no deberíamos dar un salto adelante, romper los “silos funcionales” no ya dentro de IT sino dentro de la organización y buscar un modelo UsuarioCéntrico en el que nos centremos en el conjunto total de necesidades que tiene un usuario para ejecutar sus actividades y se las resolvamos, completa y sinérgicamente… o quizás en un modelo ConsumidorCéntrico que establezca al consumidor final como centro del universo.. pero en este caso, ¿en qué punto de la cadena de valor paramos?

De todas formas, ¿De verdad los clientes reciben valor en forma de activos estratégicos denominados servicios y cuando los consumen quedan exentos de los riesgos y los costes? O la cosa podría enfocarse de un modo un poco más fácil?

2 comentarios:

Paladí dels Mandres dijo...

Buena reflexión.

Desgraciadamente el modelo no lo han definido las leyes de la naturaleza e incluso es discutible que que sea un sistema estable. Para mi la realidad es StakeholderCentrica donde los servicios son un valor añadido al cliente final como sub-orbita del usuario.

Lo dicho, la forma del modelo no es hija de la necesidad, como defiende Jorge Wassenberg, sino más bien del interés. Por tanto dudo que el modelo sea subyacentemente sencillo y que no sepamos dar con la solución bella.

Antonio Valle dijo...

Si que veo la situación en la que elodelo en lugar de haber sido creado por la Naturaleza ha sido definido por la compleja naturaleza humana. Ademas, siendo una amalgama de intereses como tu muy bien apuntas, seguro que no es un modelo simple..

En eso te doy la razón, a pesar de que estoy convencido de que las cosas deben y pueden ser mas sencillas; o como mínimo debemos hacer el esfuerzo por simplificarlas.

Otro de los aspectos que yo quería destacar con el post es que la humanidad estuvo 1000 años basándose en un modelo erróneo porque a)no les dejaban pensar otra cosa y b)el modelo, aunque complejo, daba respuestas.

No dejemos que ITIL nos ciegue tanto que ni nos dejen pensar en otra cosa ni pensemos que es la verdad absoluta... Seamos creativos y seguro que aluno plantea una solución mas simple al problema.